105 km a Salamanca por Emilio

No soy muy buen escritor, pero como hemos hecho una web del club, pues hay que poner cosillas, y…

El vuelo lo escribo con ocho meses de retraso, así que ruego perdonéis las imprecisiones. Y al grano…

El 27 de julio del 2002, como cada sábado. Salgo del curro a las 14:00 y me voy pitando para El Torno. Voy pensando que con un poco de suerte podré despegar a las 15:30. Recojo en la Disco a los compis y el bocata, que ya me esperan gracias a una llamada de teléfono.
Nos dirigimos al despegue S-SE. Hoy es el primer día que viene David, nuevo pichón que aún no cuenta ni con parapente, le contamos en la subida como va esto del vuelo de cross. Ya en el despegue resulta que mi radio para las recogidas no tiene batería, parcheamos la situación dejando a David el móvil de José Alberto. Le cuento a David mi presentimiento de que cuando menos comunicaciones llevas, más te hacen falta, la Ley de Murphy se cumplirá una vez más.

Mi vuelo comenzaría a eso de las tres y media, como pensaba. No tardo en engancharme a las térmicas habituales, y comienzo lo que suponía sería un paseito por la zona. El techo no esta mal, alrededor de los 2.500, suficiente para tirarme para detrás con "una buena", pero… llegando al pueblo del Rebollar mi altura se esfuma y me veo rascando robles, al instante me viene a la mente un vuelo pasado, en el que no fui capaz de salir de ese mismo sitio. Atentamente observo todo el terreno, estoy tan bajo que casi veo las bellotas de los robles, busco cualquier pista que me indique donde esta lo que espero. En un resalte del terreno, las hojas de los robles se están agitando, mi estado de animo cambia al instante. Es tan estrecho lo que intento subir, que ni siquiera puedo hacer un giro, pues "a bailar la jota sobre los estabilos", me exijo subir aquello como sea… poco a poco gano altura y ya puedo empezar a trazar giros normales, subo al techo.

Ampliar

Último vistazo a cabezabellosa antes de la travesía.

Decido regresar por donde he venido, pues no parece un día para viaje. De regreso, encuentro a Jesús y José Alberto, no muy altos, aviso al primero de ellos de que debería irse hacia delante para salvar la meseta sobre la que se quedara. Si pierde la poca altura que tiene tendrá que aterrizar arriba y dar un buen paseo. Veo como José A. Comienza a girar algo y me coloco en lo que creo es la trayectoria de la térmica, "bingo" comienzo a girar "la buena" con la que decido por fin saltar al Valle del Ambroz. El techo ha subido un poco, voy viento en cola con dirección N, y hay zonas en las que caigo bastante poco. Dejando a un lado el pueblo de Zarza de Granadilla comienzo a seleccionar focos térmicos, un extenso prado da fruto a mi búsqueda, al tiempo que veo como un bonito cumulo se esta formado sobre mi vela. Mientras giro en un +3 aparece bastante bajo José Alberto, "este hombre me empieza a recordar a mi amigo J.C., en su forma de volar, le ves bajito, bajito, pero no te preocupes, que no se quedará, más adelante lo volverás a ver igual. Resulta que J.A. esta intentando ganar la apuesta que teníamos pendiente, en la que me prometio hacer una distancia (que no diré) este verano. Como soy buen amigo suyo y nada me haría más feliz que pagar yo esa apuesta, le indico que no se entretenga mucho, y cruce cuanto antes la N-630 en dirección una pequeña colina que tiene un poco delante. Mi térmica se acelera aun más y requiere de toda mi atención, 3.100, "esto parece que se pone interesante!!!!!" . Comienzo el planeo hacia la cuerda que va de E a O y que separa la meseta extremeña de la meseta castellana, con el correspondiente escalón de altitud entre ambas, aunque los techos suben de igual manera. Más allá de la cuerda hay bonitas nubes. Justo encima de la olla del despegue de Lagunilla consigo colocarme a más de 3.500. Con el juego de a que nube voy ahora, casi sin darme cuenta, comienzo a ver un pueblo bastante grande que supongo debe ser Guijuelo y más al fondo el pantano de Sta. Teresa, mirando para abajo, mientras giro de nuevo, veo ¡un hidroavión!. Se dirige a recoger agua al pantano, parece que viene de descargar sobre el incendio que me indican unas columnas de humo a lo lejos. Parece que fatídicamente los grandes vuelos coinciden con los incendios, el verano anterior había volado 110 Km desde Montánchez y también presencié, no demasiado lejos de mi ruta un gran incendio. A medida que avanzo comienzo a proponerme el llegar a Salamanca.

Cuando comenzó el verano me había propuesto pasar de los 100 km desde nuestra zona habitual de vuelo, desde casa, ya lo había hecho en otras partes, y aunque sabia que era posible nadie lo había demostrado en un parapente. Era un paso más hacia la demostración de que tenemos una zona no buena, sino muy buena. Pero cuando ya podía ver a lo lejos Salamanca vino la parte más difícil de mi vuelo, la tarde ya estaba cayendo y las térmicas comenzaban a escasear. Podía ver mi sueño desvanecerse, mientras dejaba atrás el ultimo posible foco térmico, con algún meneo, algunos giros infructuosos, me hundía, ¡no puede ser!. Naturalmente lucharé hasta el final y aunque un aterrizaje junto a la carretera principal seria lo ideal, giro hacia el E apuntando a un gran prado a sotavento de un grupo de cuatro o cinco casas. La vela me da un tirón…, giró, nada…, giro más, bien…, dos vueltas y… fuera, insisto, vuelta a las andadas, subía, bajaba, subía, bajaba, era agotador, llevaba ya un rato intentando subir, derivando, volviendo hacia delante, lo intentaba todo, pero sabia que era mi última oportunidad, y por fin enlazo un par de giros buenos y poco a poco la térmica se consolida. Un rato después puedo respirar aliviado. ¿¿Aliviado??, he estado concentrado sin darme cuenta de que… "mama mía, eso que veo a lo lejos no son pistas de una base aérea!? Macho estas volando en dirección a la Base Aérea de Matacán", miro en todas direcciones esperando ver acercarse un reactor por algún sitio... Inmediatamente cambio de rumbo. Ya hacia rato que el viento había rolado a SO y ahora tendría que volar de una manera menos rentable para mi objetivo de km, pero lo primero, era dejar a un lado la Base Aérea. No tardo en estar sobre el río Tormes en su entrada a Salamanca. Busco un buen aterrizaje al E de la ciudad para que la recogida sea más fácil, pienso en que David no tiene ni idea de donde estoy, esta pensando que estamos todos en el valle del Ambroz. Me pongo a ello y… nada que no hay manera cada vez que me acerco al posible aterrizaje, térmica para arriba y sin girar, "será posible… Cuando quieres no hay, y cuando no quieres dos tazas". Total que después de tres intentos decido cruzar el río e irme hasta Castellanos de Moriscos, aterrizando junto a la autovía a Valladolid. 105 Km, al aterrizar… felicidad, satisfacción, no extrema, pues yo ya había hecho ese vuelo antes en mi mente, mis amigos conocían que era una de mis metas para el verano.

Al este de Salamanca, como veis la fotografía no es lo mío.

Llamo por el móvil a mi primo, que vive en Salamanca y bla, bla, bla … ¿Comoooooo que estas en al autovía deeee…? ¿Qué has venido volando desde dondeeeee…? Bueno y eso ya es otra historia, más terrestre.

Después llamo a David, que "se ha marchado a su casa en Plasencia", dice que se pasó al valle del Ambroz y esperó y esperó, pero como nadie le llamaba pues… Cuando llega la recogida, para más satisfacción resulta que José A. llegó hasta Béjar, yo creo que no sabía ni dónde estaba pues se puso a caminar por la N-630, nada menos de 12 km hasta el primer bar que encontró, parece que esto de volar da mucha energía… También me informan de que Esther se ha pegado un vuelo muy bonito, sin girar nada, por todo el valle alucinando, y super alta, y Jesús parece que ha sido el peor parado que se quedo en aquella meseta, cuya recompensa fue un paseo entre los cerezos hasta El Torno.

Emilio.

Datos del vuelo:
Duración 3:50
Ascendencia máxima +5,9
Descendencia máxima -6,9
Velocidad máxima 70 Km/h. suelo

Subir  
 

Sitio Web diseñado por Chusmy www.chusmy.com

 

setstats 1